La verdad es que hoy es viernes, o ya sábado mejor dicho, y mi noche hace una hora que acabó. La verdad es que no me gustaría estar aquí. La verdad, cada vez las cosas me pesan más y puedo salir menos. Sinceramente, creo que estoy echando algo de menos. Y mi corazón ha hecho un celibato, total, como un huracán. Se ha llevado cosas de más, pero no me quejo, no está mal.
Últimamente he tomado una rutina, por las mañanas no me termino me dormir, por la tarde estudio en aquel antiguo instituto en el que estuve cuando me empezaron a atacar las hormonas, se abrió mi visión del mundo, y en el que no toqué ni una teta. Pues eso, cuatro horas, pero cuatro horas de extraña evasión, ahora todo ha cambiado, estudio con la Luna y con un gran amigo. No es tan secreto, somos como J.D y Turk, pero yo blanco y menos guapo, y sobre todo sin estudiar si quiera nada universitario. Pero es eso, nos comunicamos mentalmente, analizamos a las chicas, las tetas que podré tocar y además las clases no van mal. Es un buen momento, como en esas series que nos venden mentiras por televisión, pero la verdad es que realidad siempre supera a la ficción. Tanto como que ella ha superado, por algún motivo que desconozco, no por sus tetas, lo juro, cierto límite de expectativas mías, y sólo con verla, sólo con haber tenido una conversación insustancial con ella. Pero no es nada, sólo que hace tiempo, y bastante, que decidí ni si quiera besar a nadie, pero ahora hay cambios en todo. Como en una de esas series, ¿no?
La verdad es que no está tan mal, pero ahora es cuando siento que me falta algo más para terminar este cambio. Para cambiar bien el rumbo de verdad. Y otra jodidísima verdad es que necesito la guitarra ya, porque si no no lo hago no podré ponerle una banda sonora a mi serie de verdad. Porque la verdad es que la realidad siempre supera a la ficción. Siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario