miércoles, 17 de octubre de 2012

Vigilada

Te gusta caminar con tu pelo al viento,
un poco cabizbaja,
enfundada en tu chaqueta de cuero
y creer que no eres mirada.

Unos labios sentidos,
unos ojos expresivos,
una cara que enamora
y piernas para perder las horas.

Nada de especial,
pero tampoco del montón.
Sólo tu.

Y a veces mueves los labios
cantando sin cantar,
la canción que crees tu vida,
la que sueñas que un día tu príncipe te hará realidad.

¿No es cierto, y siempre lo será,
que algunos soñamos
con ser los poetas
de las canciones que su musa cantará?

Después de todo esto,
de cada detalle,
como si de una tesis se tratase,
será mejor que pare.

No te vayas a sentir vigilada,
ni acosada, ni estudiada,
ni cualquier palabra fácil que rime con "ada".

Sólo siéntete guía de un alma
que antes vagaba.

viernes, 5 de octubre de 2012

La Verdad

La verdad es que hoy es viernes, o ya sábado mejor dicho, y mi noche hace una hora que acabó. La verdad es que no me gustaría estar aquí. La verdad, cada vez las cosas me pesan más y puedo salir menos. Sinceramente, creo que estoy echando algo de menos. Y mi corazón ha hecho un celibato, total, como un huracán. Se ha llevado cosas de más, pero no me quejo, no está mal.
Últimamente he tomado una rutina, por las mañanas no me termino me dormir, por la tarde estudio en aquel antiguo instituto en el que estuve cuando me empezaron a atacar las hormonas, se abrió mi visión del mundo, y en el que no toqué ni una teta. Pues eso, cuatro horas, pero cuatro horas de extraña evasión, ahora todo ha cambiado, estudio con la Luna y con un gran amigo. No es tan secreto, somos como J.D y Turk, pero yo blanco y menos guapo, y sobre todo sin estudiar si quiera nada universitario. Pero es eso, nos comunicamos mentalmente, analizamos a las chicas, las tetas que podré tocar y además las clases no van mal. Es un buen momento, como en esas series que nos venden mentiras por televisión, pero la verdad es que realidad siempre supera a la ficción. Tanto como que ella ha superado, por algún motivo que desconozco, no por sus tetas, lo juro, cierto límite de expectativas mías, y sólo con verla, sólo con haber tenido una conversación insustancial con ella. Pero no es nada, sólo que hace tiempo, y bastante, que decidí ni si quiera besar a nadie, pero ahora hay cambios en todo. Como en una de esas series, ¿no?
La verdad es que no está tan mal, pero ahora es cuando siento que me falta algo más para terminar este cambio. Para cambiar bien el rumbo de verdad. Y otra jodidísima verdad es que necesito la guitarra ya, porque si no no lo hago no podré ponerle una banda sonora a mi serie de verdad. Porque la verdad es que la realidad siempre supera a la ficciónSiempre.

martes, 2 de octubre de 2012

Mi Búnker

Cuatro paredes de color lila, un techo del color de casi todos los techos, blanco, y una ventana que hace que mi mirada se pierda en la inmensidad del fondo del paisaje que ya conozco como la palma de mi mano.
Un ordenador con el que controlo los diferentes mundos en los que me evado, un equipo de altavoces heredado de mi hermano que me ayuda a no escuchar más que lo que quiero escuchar, sólo aquello que no me dice la realidad.
Una bandera del equipo que me hace vibrar y una bufanda que reivindica lo que la ciudad en la que vivo debería de ser.
Un pequeño flexo de luz íntima que pasa la mayor parte del día apagado, una tele que solo uso para jugar, y una xbox que me hace ser todo lo que nunca seré.

Un viejo amplificador, unos cuantos jacks y unas guitarras que son las únicas que hacen que me exprese,
llenando de mí hasta donde alcanza su sonido, impregnando el aire de mis emociones.
Unos discos de La Fuga, Pereza, Marea, y la maqueta que hice con el grupo en el que estuve.
Ningún reloj, para mí aquí no pasa el tiempo, una leja con una luz que nunca encendí (sólo una vez cuando era un enano), varias colonias que no me hacen triunfar como dicen sus anuncios, cremas para diferentes patologías (y masajes), la funda Ray-Ban más sosa que existe con unas gafas de espejo dentro, una hucha que ya solo contiene gomas de diferentes barajas de cartas de diferentes tipos de juego, y la foto de la única chica que se ha llevado todo mi cariño; mi ahijada.

Un cajón con tabaco, mecheros, medio coco que hace de cenicero, libros que me hacen crecer, reír y soñar, y en ocasiones, cosas que me teletransportan a otros estados que no quieren legalizar.

Cuatro paredes y un techo. Mi evasión de la realidad. Mi casa del pilla pilla para que no me alcance la realidad. Sexo escaso, más verdades que mentiras y el olor (aún) de alguna ex.

Se puede derrumbar el mundo que aquí me siento inmune.