Me doy cuenta de que el tiempo es algo que con el peso de cada día pasa menos en vano. Para mí la madurez pasa con la sucesión de acontecimientos, no importa el tiempo que pase como tal. Pero sin duda uno crece y su situación es distinta siempre, ya sea con ligeros matices o situaciones en las que no se podía ver involucrado nunca. Todo acaba cambiando, con ello sus responsabilidades que para mí a base de errores he podido saber hacer. Errores que quizá conlleve la madurez, de pronto ves que el mundo ha cambiado, y esa chica en la que no te solías fijar de pronto es la chica, ya toda una mujer, que no querrías dejar escapar. O que las frases que me decían mis mayores cuando era pequeño no eran más que golpes de realidad, de una realidad que me pillaba quizá no tan lejana y que nunca creí que pudiera ver como ellos.
Pero no sólo cambian las cosas más "superficiales", si una cosa cambia, por pequeña que sea, es porque todo está cambiando. Los cambios son como una máquina perfecta, y nosotros formamos parte de ella, debemos saber hacer girar los engranajes sino queremos acabar atorados.
La madurez acaba llegando al final por sí sola, sólo la tienes que aceptar, o en ocasiones esperar a que algo te abra los ojos y esperar que aún no sea demasiado tarde para arreglarlo todo.